Si nos fijamos en lo que ocurre en el interior de las compañías a lo largo del tiempo, es muy probable que podamos sacar una conclusión, por otra parte bastante evidente: la situación económica afecta y mucho al poder de los departamentos en el seno de una organización.
En épocas de crisis, como la actual, los departamentos financieros adquieren un inusitado poder, los de recursos humanos ejercitan su labor más temida y menos gratificante, y se rompe el equilibrio, en los casos en los que existe, entre los departamentos de marketing (y comunicación) y el comercial.
Los presupuestos de marketing sufren drásticos recortes, al tiempo que crece la presión por la obtención de resultados a corto plazo. La palabra ROI (Return On Investment) se hace la reina de todas las conversaciones. La atención se fija aún más en el área comercial y en la consecución de sus objetivos. Aumentar ingresos mediante ventas y reducir gastos, es la consigna universal para navegar en tiempos de crisis. Crisis que no olvidemos, son cíclicas.
En condiciones normales, cualquier responsable de área es candidato a ocupar el puesto de capitán. El director financiero, el comercial, el de marketing o el de recursos humanos. Es probable que cuanto mejor entienda la importancia del trabajo de los demás, mejor preparado esté para asumir el mando. Pero las crisis alteran las condiciones normales, son auténticos test de estrés que en ocasiones ponen al descubierto la debilidades de los departamentos, generan desconfianza y hacen que se mezclen lo roles.
Los que nos dedicamos a la comunicación en los social media, trabajamos tradicionalmente con los responsables de comunicación, cada vez más con los de marketing y últimamente también con los responsables comerciales. Es normal, puesto que el objetivo de la compañía debe de ser común para todos los departamentos, aunque la manera de alcanzarlo y las herramientas utilizadas sean distintas. Por eso en función de nuestro interlocutor debemos adaptar nuestras propuestas y nuestro enfoque. Por si hubiera alguna duda, me declaro firme defensor de que la comunicación y la reputación de las compañías estén al servicio de la consecución de los objetivos empresariales.
Sin embargo, hace poco una compañera de profesión con una larga y exitosa trayectoria en comunicación tradicional, me decía que deseaba que la crisis acabara pronto, entre otras cosas, porque las peticiones de sus clientes habían cambiado. Se habían olvidado de los planteamientos estratégicos. De las propuestas globales y de las acciones cuyos resultados no fueran cuantificables e inmediatos. Me describía un panorama donde básicamente sus interlocutores tradicionales habían perdido peso frente a los responsables comerciales, y estos presionaban para aplicar técnicas de ventas en el ámbito de la comunicación, con resultados nada satisfactorios para nadie. Se trata de obviar la experiencia con otros clientes, la planificación estratégica, la consultoría y el asesoramiento y centrarse únicamente en acciones. Eliminar el alma y quedarse con el engranaje mecánico para, por ejemplo, el lanzamiento de notas de prensa.
Me lo puedo imaginar en nuestro ámbito de trabajo. Como si se trataran de acciones sueltas e inconexas. Podría convertirse en un servicio telefónico automatizado donde el cliente diría: página en Facebook, y un mensaje grabado le respondería:
- Para conseguir un número inferior a seiscientos fans pulse 1.
- Para conseguir un número entre seiscientos y mil quinientos fans pulse 2.
- Para más de mil quinientos fans pulse 3.
Tras la selección, se podría oír: Ha seleccionado entre seiscientos y mil quinientos fans. Diga el nombre de la página y efectúe el pago. Fin de la conversación.
Estoy convencido de que, al menos en nuestro caso, nuestros interlocutores se mantendrán firmes pidiéndonos que les ayudemos a conectar con sus audiencias y que nos esforcemos en solucionar los problemas con los que se encuentran, a base de aplicar nuestro conocimiento, nuestra experiencia, nuestra creatividad y nuestro esfuerzo. Es para lo que nos pagan y lo que nos gusta hacer.
Ojalá que la crisis pase pronto, mientras tanto, mucho ánimo a los responsables de comunicación que sufren una presión comercial fuera de lo normal y al mismo tiempo bienvenidos responsables de ventas al mundo de la comunicación online.